La candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU enfrenta su principal escollo en la Casa Blanca. Hasta ahora ha logrado entrevistarse con altos representantes de cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, pero la cita con Donald Trump sigue sin concretarse. El único pendiente es Washington, y las gestiones para materializar ese encuentro recaen en las cancillerías de México y Brasil, los dos países que hoy impulsan su nominación tras el retiro del respaldo del gobierno chileno.
GIRA EUROPEA
Bachelet concentró sus esfuerzos en Europa durante fines de mayo y principios de julio. En esa gira se reunió con el canciller ruso Serguéi Lavrov, el Presidente francés Emmanuel Macron, la encargada de relaciones exteriores británica Ivette Cooper, y el Primer Ministro griego Kyriakos Mitsotakis. Grecia es uno de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, y la exmandataria busca entrevistarse con los jefes de Estado de todos esos países.
De las cinco potencias con derecho a veto, solo falta Estados Unidos. Ya se encontró con representantes de China, Reino Unido, Rusia y Francia. El primer sondeo ocurrió en diciembre pasado en Nueva York, cuando se reunió con los embajadores de las cinco potencias ante la ONU. En esa época aún contaba con el respaldo del gobierno chileno, que luego se retiró tras la asunción del Presidente José Antonio Kast.
EL DESAFÍO DE WASHINGTON
La apuesta de Bachelet es llegar a entrevistarse personalmente con Trump, tal como lo ha intentado con las otras naciones y como lo han buscado sin éxito las otras candidaturas a la ONU. Las gestiones para concretar una cita con una alta autoridad de Washington las lideran las cancillerías de México y Brasil. En algunos casos han intervenido directamente las jefaturas de Estado de Claudia Sheinbaum y Lula da Silva.
En el equipo de excancilleres y exsubsecretarios chilenos que colaboran con la campaña desde Santiago han transmitido que el foco hoy está en Europa. El momento de Estados Unidos llegaría en unas semanas más. Este fin de semana Bachelet regresa a Santiago para descansar y luego retomará los viajes.
GESTIONES DIPLOMÁTICAS
El excanciller Heraldo Muñoz, parte del equipo de campaña, declaró hace unos días que la reunión con Trump es una interrogante. Manifestó su esperanza de que Bachelet sea recibida por una alta autoridad, idealmente por los más altos dignatarios de cada uno de los cinco miembros permanentes. Las gestiones diplomáticas son complejas, pues el estilo inusual de Trump y las críticas de sectores republicanos han puesto en duda la viabilidad del encuentro.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Michael Waltz, llegó a decir que compartía las preocupaciones del congresista Pete Ricketss sobre las aptitudes de la otrora alta comisionada para los derechos humanos de Naciones Unidas. Esto ha alimentado la percepción de que Washington podría vetar la candidatura de Bachelet.
POSIBLE VETO
Consultada por la posibilidad de un veto, Bachelet reconoció esta semana en una conversación con UN Watch que si alguien la veta por creer en la democracia, el multilateralismo, los derechos de las mujeres y los derechos humanos, se sentirá honrada. La frase refleja la posición de la expresidenta ante las críticas que ha recibido desde sectores conservadores estadounidenses.
La carrera por la Secretaría General de la ONU avanza en un contexto de alta tensión diplomática. El retiro del respaldo chileno y la intervención de México y Brasil muestran la complejidad del proceso. Todo dependerá de si Bachelet logra abrirse paso en Washington o si el veto se convierte en el obstáculo definitivo.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
