El plan laboral que traza el gobierno para enfrentar la crisis de empleo
Las últimas y duras señales de deterioro del mercado laboral en el país generaron incomodidad en La Moneda y redoblaron las preocupaciones que arrastraba el círculo cercano de José Antonio Kast desde la campaña de 2025. Si bien el programa del republicano anticipaba cambios, los temores de que las altas tasas de desempleo se conviertan en un lastre han activado el diseño de un plan laboral que enfrente la desocupación.
En un intento por preparar el terreno para nuevas alzas de la tasa de desempleo en la etapa invernal, el propio Kast reconoció lo que se viene. «Julio, agosto, septiembre, octubre son meses difíciles», dijo el Presidente. «El desempleo también tiene algún componente cíclico, sobre todo estos meses que nos acercamos al invierno. No es sorprendente que veamos algunas alzas», complementó el ministro del Trabajo, Tomás Rau.
La tasa de desempleo de 9,1% del trimestre febrero-abril de 2026, la más alta desde abril-junio de 2021, cuando se sentía el impacto de la pandemia, activó las alertas en el oficialismo. El mundo técnico ha alertado que el aumento de los costos laborales por alzas del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral y el alza de cotizaciones previsionales han influido en la desocupación.
MÁS ALLÁ DE LA MEGARREFORMA
Más allá de las medidas específicas de la megarreforma, como el crédito al empleo, y la reactivación del proyecto de Sala Cuna, el gobierno tiene en carpeta una decena de cambios laborales que ya ha activado o busca empujar en 2027. «Desde el Ministerio del Trabajo se está trabajando en distintas medidas de adaptabilidad laboral, tanto regulatorias como proyectos de ley», señalan desde la cartera.
«Se le dio patrocinio al proyecto de ley de contrato por horas y se está terminando el articulado para el Estatuto Laboral del Turismo junto con el Ministerio de Economía. Se le quitó el veto a la Ley Integral de Personas Mayores, que ya es ley y tiene un módulo laboral con flexibilidad de jornadas para personas mayores», complementan desde Trabajo.
MÁS ADAPTABILIDAD
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, adelantó algunas medidas. Una es modificar la implementación de las 40 horas semanales para que sean contabilizadas como promedio anual y no mensual, beneficiando a sectores con alta estacionalidad como turismo, comercio, construcción o agricultura. Actualmente la ley permite distribuir la jornada en ciclos de hasta 4 semanas. «Estamos evaluando ampliar esos ciclos para acomodar actividades con demanda estacional o fluctuante. En los países de la OCDE los promedios se toman en ciclos de hasta 52 semanas», afirman fuentes del Ministerio del Trabajo.
«El objetivo no es aumentar las horas trabajadas. Las 40 horas semanales promedio se mantienen. Buscamos entregar más flexibilidad para organizar el trabajo y los descansos de manera eficiente», precisan.
Benjamín Villena, académico de la Universidad Andrés Bello, considera la propuesta razonable. «Facilita aumentar el esfuerzo laboral en momentos de más actividad económica. También puede ayudar a formalizar empleo y a una mayor eficiencia», afirma. Villena integra la Mesa de Reactivación Laboral convocada por Trabajo, que entregará un paquete de propuestas al ministro Rau.
Marcelo Albornoz, exdirector del Trabajo, reconoce que el sistema laboral chileno ha destacado por su rigidez extrema en jornada. «Anualizar, semestralizar o trimestralizar las jornadas es una práctica recurrente en Europa. Por ejemplo, en Francia se puede anualizar la jornada con acuerdo al sindicato. Avanzar en esto permitiría dejar de llenarse de estatutos especiales para turismo, transporte o portuarios», sostiene.
Otra medida analizada es la polifuncionalidad o polivalencia. «Creemos que es razonable analizar mecanismos que permitan una mayor adaptabilidad donde las funciones evolucionan rápidamente. Cualquier avance debe resguardar los derechos de los trabajadores», apuntan fuentes de Trabajo.
Albornoz señala que la legislación chilena se abre a la polifuncionalidad, pero la jurisprudencia de la Dirección del Trabajo la ha restringido, como en un dictamen de 2022 que prohibió la polifuncionalidad para operadores de supermercados. Villena agrega que en supermercados, con la automatización, los cajeros humanos desaparecen. «Si no damos flexibilidad en las tareas, ese cajero va a desaparecer».
LOS TEMAS CLAVE
En el menú también aparece el salario mínimo por hora, como existe en Estados Unidos, y la ampliación de las jornadas laborales fraccionales. «Se está patrocinando el contrato por horas para regular jornadas de corta duración otorgando protección laboral y previsional a servicios que hoy se desarrollan en la informalidad», responden fuentes de Trabajo.
Albornoz interpreta que la ampliación del fraccionamiento apunta a crear bolsas de empleo donde se pueda dividir el trabajo diario o semanal en distintos horarios. «Hay que colocar límites para evitar abusos laborales».
Villena cree que las grandes beneficiadas podrían ser las mujeres, dado que participan más en labores de cuidado y requieren flexibilidad. «Esto amplía la caja de herramientas de contratos que pueden ser útiles en ciertos contextos. Podrían aparecer empleos que hoy no existen y evitar que otros desaparezcan», concluye.
Una de las batallas emblemáticas será cambiar la indemnización por años de servicio por un mecanismo a todo evento. «El actual sistema solo opera para despidos por necesidades de la empresa, que son un poco más del 20% de los términos, y tiene alto costo para el empleador. Un sistema a todo evento amplía el beneficio a todas las causales y acerca el beneficio al promedio de la OCDE», sostienen fuentes de Trabajo.
El ministro Rau presentó en 2025 una propuesta en el libro «El Puente» que incluía una cotización del empleador a una cuenta individual en el seguro de cesantía. «Esta medida está siendo analizada. Cualquier cambio debe garantizar que los trabajadores accedan a una protección más robusta y predecible», añaden desde el gobierno.
Ricardo Ruiz de Viñaspre, director de Ingeniería Comercial de la Universidad Finis Terrae, asegura que los altos costos del sistema actual generan menos contrataciones y salarios que crecen a un ritmo menor. «Lo mejor es tener indemnización a todo evento a través del seguro de cesantía, pero también es importante que cuando la empresa despide, la persona pueda formarse rápidamente y reinsertarse en otro puesto».
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
