El Banco Central enfrenta un complejo escenario para definir su política monetaria durante el resto de 2026, luego de que los últimos indicadores mostraran una combinación adversa de bajo crecimiento económico y una inflación que volvió a superar la meta del 3%. La próxima Reunión de Política Monetaria (RPM), programada para el 16 de junio, será clave para conocer el sesgo del instituto emisor, aunque los analistas ya se inclinan por una pausa prolongada en la Tasa de Política Monetaria (TPM), actualmente en 4,5%.
La principal disyuntiva que deben resolver las autoridades monetarias es cómo equilibrar el control de los precios con el estímulo a la actividad. En teoría, el Banco Central tiene como objetivo prioritario mantener la inflación en torno al 3% anual, aunque en la práctica los movimientos de la TPM también consideran variables como el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), que en el primer trimestre registró una contracción de 0,5%.
ESCENARIO MACROECONÓMICO
La inflación de abril anotó un alza mensual de 1,3%, lo que elevó la variación anual a 4%, la más alta desde septiembre de 2025. Este incremento se explica en gran parte por factores externos, como el shock en el precio del petróleo derivado del conflicto en Medio Oriente, que impactó directamente en los combustibles. Hasta antes de este fenómeno, el mercado anticipaba entre una y dos reducciones adicionales de la TPM, pero el panorama cambió drásticamente.
Al mismo tiempo, la contracción del PIB en el primer trimestre complica aún más la decisión. Algunos economistas habían planteado que el próximo movimiento debía ser al alza para contener la inflación, pero la debilidad de la actividad económica ha moderado esas voces.
EL DILEMA DEL BANCO CENTRAL
Los expertos consultados coinciden en que la autoridad monetaria enfrenta una encrucijada. Felipe Alarcón, economista de Euroamerica, explicó que el panorama actual presenta dificultades para la política monetaria, pues adelantarse con un cambio en la tasa podría implicar revertirlo rápidamente si las condiciones cambian. Valentina Apablaza, economista del OCEC-UDP, agregó que un alza de la TPM para controlar la inflación podría profundizar los problemas de crecimiento.
Nathan Pincheira, economista jefe de Fynsa, señaló que una inflación impulsada por factores de oferta es un desafío para la autoridad monetaria, ya que las herramientas tradicionales pueden perder eficacia. Por eso, recomendó que el Banco Central se enfoque en anclar las expectativas y mantener su credibilidad. Pavel Castillo, gerente de Intelligence en Corpa, señaló que la política monetaria opera en horizontes de mediano plazo y que la actual presión inflacionaria se origina en factores externos, no en desequilibrios domésticos.
PERSPECTIVAS HASTA FIN DE AÑO
La mayoría de los analistas prevé que el Banco Central mantendrá la TPM en 4,5% durante las próximas reuniones. Pincheira estima que en la cita de junio se optará por la mantención, aunque el mercado estará atento al sesgo que entregue el ente rector. Si se concretan los llamados efectos de segunda vuelta -es decir, si el alza de los combustibles se traslada a otros bienes y servicios- podría surgir presión para subir la tasa.
Alarcón anticipa una pausa relativamente prolongada, con posibles recortes posteriores. No obstante, advierte que si se materializan riesgos de desanclaje de expectativas o persistencia inflacionaria, el Banco Central podría verse obligado a subir la tasa temporalmente. Apablaza sostiene que la TPM se mantendrá sin cambios tanto en la próxima reunión como en las siguientes de 2026.
Más categórica fue la opinión de la economista Pérez, quien afirmó que el Banco Central debería mantener la tasa durante todo el año, sin movimientos en las reuniones venideras, y que el próximo ajuste recién podría producirse en el primer trimestre de 2027, cuando los efectos inflacionarios del conflicto internacional estén más digeridos.
La decisión del instituto emisor será observada con atención por los operadores del mercado financiero y por el sector jurídico, dado que las variaciones en la TPM impactan directamente en las tasas de los créditos de consumo y en el costo del financiamiento para empresas y personas.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
