La desaceleración económica y una inflación que se resiste a ceder han puesto al Banco Central frente a un dilema que divide a los analistas: ¿subir la tasa de interés para contener los precios o mantenerla para no frenar aún más la actividad? El mercado comienza a inclinarse por una opción que hasta hace pocos meses parecía descartada: que la Tasa de Política Monetaria (TPM) se mantenga en su nivel actual durante el resto de 2026.
ESCENARIO MACROECONÓMICO COMPLEJO
Los últimos indicadores nacionales explican la incertidumbre. El Producto Interno Bruto (PIB) registró una contracción de 0,5% durante el primer trimestre, mientras que la inflación mensual de abril alcanzó un incremento de 1,3%. Este último dato situó la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en un 4%, la más alta desde septiembre de 2025 y nuevamente por sobre la meta del 3% que persigue el instituto emisor.
De acuerdo con los especialistas consultados, esta combinación de bajo crecimiento y presión inflacionaria representa un desafío para la autoridad monetaria. Aunque el mandato legal del Banco Central se concentra en controlar la inflación, en la práctica las decisiones sobre la TPM consideran el conjunto de variables macroeconómicas, incluido el desempeño del PIB.
LAS VOCES DE LOS EXPERTOS
El economista de Euroamerica, Felipe Alarcón, sostiene que el escenario actual no es sencillo para la política monetaria. Plantea que el resultado final de los shocks económicos es difícil de anticipar y que adelantarse con un movimiento de tasas en cualquier dirección conlleva el riesgo de tener que deshacerlo en el corto plazo.
Valentina Apablaza, economista del OCEC-UDP, agrega que el Banco Central enfrenta una disyuntiva relevante. Un alza de la TPM destinada a controlar la inflación podría agravar el problema de crecimiento económico, advierte.
Por su parte, Nathan Pincheira, economista jefe de Fynsa, recuerda que los escenarios inflacionarios originados por factores de oferta son particularmente complejos. La política monetaria pierde efectividad en esos casos y el cuidado debe centrarse en las expectativas, es decir, en mantener la credibilidad.
Pavel Castillo, economista y gerente de Intelligence en Corpa, señala que el alza de la inflación responde principalmente a causas externas, como el conflicto en Medio Oriente, y no a factores internos. Esto hace que el efecto sobre los activos subyacentes sea indirecto.
PERSPECTIVAS PARA LA TPM
Actualmente la TPM se sitúa en 4,5%. Antes del shock petrolero que impactó con fuerza en el precio de los combustibles, las proyecciones apuntaban a una o dos reducciones adicionales durante el año. Sin embargo, ese panorama cambió radicalmente y algunos economistas incluso sugirieron un alza.
No obstante, la contracción de la actividad económica del primer trimestre ha pausado esas voces. En consecuencia, el escenario base que gana fuerza es que el Banco Central mantenga la tasa en 4,5% hasta el cierre del ejercicio.
La próxima Reunión de Política Monetaria (RPM) está programada para el 16 de junio. Si bien la expectativa generalizada es que no haya modificaciones en esa ocasión, el mercado estará atento al sesgo que comunique el instituto emisor respecto de sus próximos movimientos.
RIESGOS DE SEGUNDA VUELTA
Los economistas coinciden en que el principal riesgo es que el alza del precio de los combustibles se traslade a otros bienes y servicios, fenómeno conocido como efectos de segunda vuelta. Si ello ocurre, algunos analistas consideran que el Banco Central podría verse obligado a subir la TPM.
Pincheira estima que en la reunión de junio la decisión será mantener la tasa, pero el mercado evaluará si el sesgo se mantiene levemente alcista o se modifica a raíz de la peor actividad. Su escenario base es la mantención, aunque señala que si se detectan efectos de segunda vuelta que hoy no se perciben, podría sugerir un alza.
Alarcón prevé una mantención relativamente prolongada seguida de recortes de TPM. No obstante, advierte que si se concretan los riesgos de desanclaje de expectativas o de persistencia inflacionaria, el Banco Central se vería forzado a subir la tasa y posteriormente bajarla con fuerza por la debilidad local.
Apablaza espera que el ente rector opte por mantener la TPM sin cambios tanto en la próxima reunión como en las subsiguientes de 2026.
Más categórica es la postura de la economista Pérez, quien afirma que el Banco Central debería mantener la tasa durante todo el año, sin movimientos en las próximas reuniones. El siguiente ajuste, en su opinión, debiera producirse en el primer trimestre de 2027, cuando los efectos inflacionarios de la guerra estén más digeridos.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
