FONASA ADMINISTRARÁ CERCA DEL 16% DEL PRESUPUESTO NACIONAL EN 2026: ESTUDIO PROPONE NUEVA GOBERNANZA PARA EL SEGURO PÚBLICO DE SALUD
Un estudio encargado por el gremio Clínicas de Chile al economista Jorge Tarziján, profesor titular de la Pontificia Universidad Católica, reveló que el Fondo Nacional de Salud concentrará un 15,8% del presupuesto total del sector público durante el ejercicio 2026. La investigación, que analiza la institucionalidad del asegurador público, concluye que la acumulación de funciones en un solo organismo genera tensiones estructurales que afectan la eficiencia del sistema de salud chileno.
Según las cifras contenidas en el documento, Fonasa manejará el próximo año recursos iniciales por $14.964.254 millones, equivalentes a unos US$16.200 millones. Esta cifra representa casi 16 de cada 100 pesos del presupuesto nacional, que asciende a $94.807.997 millones. Para dimensionar su magnitud, el presupuesto de Fonasa es superior al de la mayoría de los ministerios y ocupa más del 87% de los recursos totales del Ministerio de Salud.
EL DIAGNÓSTICO: CUATRO ROLES EN TENSIÓN
El estudio identifica que Fonasa concentra cuatro funciones clave. Ejerce un rol asegurador al otorgar protección financiera a los beneficiarios. Actúa como comprador al decidir qué prestaciones se financian y bajo qué reglas. Es pagador al ejecutar los pagos a prestadores públicos y privados. Y finalmente cumple un rol de fijador de precios, determinando aranceles, coberturas y copagos.
La premisa central del trabajo es que esta concentración de roles genera tensiones estructurales. El informe alerta sobre cinco conflictos potenciales. El primero surge entre el rol asegurador y el comprador: existiría un incentivo a restringir cobertura para controlar el gasto, lo que podría provocar una brecha entre cobertura declarada y acceso efectivo.
La segunda tensión se da entre el asegurador y el fijador de precios. Existe el riesgo de que el arancel y el monto de la cobertura se utilicen como mecanismos de ajuste financiero, trasladando parte del esfuerzo de contención del gasto hacia los usuarios mediante mayores copagos o menores porcentajes de cobertura.
La tercera tensión es entre los roles de comprador y pagador. Por un lado, Fonasa persigue objetivos sanitarios, pero por otro debe cumplir restricciones de ejecución presupuestaria. Esto puede alargar los plazos de pago y generar riesgos de sostenibilidad financiera para los prestadores.
La cuarta tensión enfrenta al comprador con el fijador de precios. Los aranceles podrían usarse para controlar gasto en lugar de reflejar costos reales, distorsionando la oferta de prestaciones y la competencia en el mercado.
Finalmente, la quinta tensión se da entre el pagador y el fijador de precios. Podrían diseñarse tarifas simples para facilitar los pagos, pero que no reflejen la complejidad ni la calidad clínica de las atenciones.
El diagnóstico sostiene que Fonasa actúa como un actor que establece incentivos, estructura la oferta e impacta el comportamiento de los prestadores. La calidad de su gobernanza y la existencia de contrapesos técnicos resultan determinantes para el desempeño de todo el sistema de salud.
LAS RECOMENDACIONES: DOS CAMINOS POSIBLES
Frente a este escenario, el estudio propone dos mecanismos de fortalecimiento institucional, no necesariamente excluyentes. El primero es un Consejo Técnico Independiente (CTI-Fonasa), una instancia técnica y autónoma con dos capas complementarias. Por una parte, un canal formal y trazable para revisar discrepancias técnicas entre Fonasa y los prestadores. Por otra, un rol metodológico permanente para proponer estándares sobre aranceles, canastas, coberturas y mecanismos de pago.
Este diseño busca ordenar la evidencia, estandarizar criterios y aumentar la previsibilidad, sin sustituir la función operativa de Fonasa ni la rectoría sanitaria del Ministerio de Salud.
El segundo mecanismo es una reforma estructural más profunda. Propone avanzar hacia un Fonasa con gobierno corporativo autónomo, con directorio colegiado, nombramientos escalonados y obligaciones reforzadas de transparencia y rendición de cuentas. Esta alternativa apunta a internalizar capacidades técnicas y separar las funciones relevantes de las presiones de corto plazo. Su principal fortaleza es abordar de manera más directa la concentración de roles, aunque requiere reformas legales y una transición más compleja.
Jorge Tarziján explicó que la propuesta central es avanzar hacia una institucionalidad con autonomía, inspirada en el modelo del Banco Central. Esto implicaría una gestión independiente del gobierno de turno, con nombramientos que involucren a distintos poderes del Estado y sistemas de rendición de cuentas.
El presidente de Clínicas de Chile, Javier Fuenzalida, señaló que el gremio encargó el estudio para contribuir propositivamente al fortalecimiento del sistema de salud. La pregunta central fue si la actual institucionalidad de Fonasa es la adecuada para enfrentar los desafíos futuros, considerando su rol central en la cobertura de millones de personas y la creciente influencia de su labor en el sector público y privado.
Los resultados del estudio abren un debate que trasciende lo sanitario, pues involucra la eficiencia en el uso de un porcentaje significativo del presupuesto nacional. La discusión sobre la gobernanza del principal asegurador público recién comienza.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
