El debate sobre las finanzas públicas chilenas sumó un nuevo capítulo luego de que el exministro de Hacienda, Nicolás Grau, saliera al paso de las declaraciones del actual jefe de la cartera, Jorge Quiroz. A través de un hilo en la red social X y entrevistas radiales, Grau defendió la consistencia de las proyecciones de deuda contenidas en el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del cuarto trimestre de 2025, elaborado durante la administración anterior.
Quiroz había señalado en una conferencia de prensa que existía un error de cálculo en dicho informe, al no incluir deuda por unos US$10.500 millones para el período 2026-2030. Según el actual ministro, al corregir esa omisión, la deuda superaría el límite del 45% del PIB en 2028 y alcanzaría el 46,5% en 2030.
RESPUESTA DE GRAU A QUIROZ
En su defensa, Grau explicó que la relación entre déficit y deuda no es directa, pues depende de múltiples variables. Sostuvo que la deuda en proporción al PIB se ve afectada por el tipo de cambio, la inflación, el PIB nominal y los movimientos bajo la línea. Afirmó que entre ambos informes cambiaron varias de esas variables, como la apreciación del peso y el alza en la proyección del PIB nominal, lo que explica que el mayor déficit no se traduzca en un incremento equivalente de la deuda.
«El Ministro de Hacienda se apresura al señalar que habría un cálculo errado», escribió Grau, agregando que la proyección es consistente y no contiene errores. En su argumentación, Grau cuestionó el análisis de Quiroz, indicando que no consideró los cambios en el tipo de cambio, la inflación proyectada, el PIB nominal ni los movimientos bajo la línea.
DEUDA FLOTANTE
Otro punto abordado fue la deuda flotante. Grau aclaró que este concepto se refiere a gastos devengados en 2025 pero pagados en 2026. Explicó que dichos gastos ya estaban incorporados en el déficit de 2025, por lo que no incrementan el déficit del año siguiente. «En ningún caso significa que el déficit del 2025 haya sido más bajo», afirmó. Según Grau, se trata de un asunto de liquidez, no de un aumento del déficit estructural. Insistió en que toda la deuda flotante corresponde a gastos ya considerados en 2025 y, por ende, no deben ser considerados nuevamente en 2026.
VINCULACIÓN CON LA REFORMA TRIBUTARIA
Grau también vinculó la controversia con la discusión de la reforma tributaria impulsada por el gobierno actual, que propone una rebaja del impuesto a las grandes empresas. Sostuvo que el IFP era esperado para evaluar el impacto de esa reforma en las finanzas públicas. «Todos estaban esperando este informe para saber cómo se iba a hacer cargo del deterioro que implica la reforma», indicó.
El exministro criticó que la discusión se haya centrado en un supuesto error técnico, desviando la atención del verdadero debate: si es razonable reducir el gasto en salud, como advierten alcaldes de distintos sectores, para generar espacio fiscal que permita bajar impuestos a las grandes empresas. Calificó como «difusa» e «incierta» la promesa de crecimiento futuro que justificaría la reforma.
Grau reconoció que el escenario macroeconómico actual es más complejo que el proyectado hace algunos meses, con mayor inflación y un entorno internacional más débil. No obstante, señaló que las decisiones de la actual administración no han contribuido a atenuar los shocks externos.
El intercambio entre ambos ex y actual ministros de Hacienda refleja las tensiones en torno a la política fiscal chilena, en un contexto donde el Congreso discute una reforma tributaria que podría tener efectos significativos en la deuda y el déficit público. La discusión técnica sobre las proyecciones de deuda se ha mezclado con el debate político sobre la conveniencia de la reforma, generando incertidumbre sobre el rumbo fiscal del país.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
