El acercamiento táctico del oficialismo con el Partido De la Gente (PDG) ha disparado las alarmas en Chile Vamos, coalición que ve con creciente inquietud cómo la diputada Pamela Jiles se consolida como un actor clave en la Cámara de Diputados. El episodio más reciente que encendió las luces de alerta fue la aprobación de la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau, libelo que Jiles impulsó con entusiasmo y que contó con el respaldo de sectores de la derecha.
MALESTAR EN CHILE VAMOS
La votación que permitió que la acusación contra Grau avanzara hacia el Senado no solo alegró a Jiles, sino que dejó en evidencia una inédita convergencia entre el PDG y parte de la oposición. En Chile Vamos la sorpresa fue mayúscula, especialmente al ver al Partido Republicano alineado con una figura que en el pasado votó por destituir a Sebastián Piñera, apoyó el estallido social de 2019 y promovió los retiros de los fondos previsionales. La diputada Stephanie Jéldrez, de la bancada republicana, incluso llamó a la «derechita cobarde» a tomar lecciones de política con la expanelista de Primer Plano.
Uno de los que expresó abiertamente su preocupación fue el diputado de Renovación Nacional Diego Schalper, quien rechazó el libelo y calificó como una sorpresa que muchos en la derecha se sientan tentados a seguir el derrotero de Jiles. El senador y presidente de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, también dejó entrever su inquietud al publicar en redes sociales, de forma sarcástica, que había sido un gran triunfo de Pamela.
EL ROL DE PAMELA JILES
Jiles fue una de las principales artífices de la acusación constitucional que busca inhabilitar a Grau, el exministro del presidente Gabriel Boric. La diputada del PDG no solo votó a favor, sino que durante semanas emplazó a Chile Vamos para que sus parlamentarios se sumaran a la iniciativa. En sus intervenciones, tildó a la «derechita cobarde» de llegar a acuerdos entre oligarquías en el Senado para perdonar a Grau. El día de la votación, lanzó una advertencia que caló hondo: «Esta es la etapa de la pedegización de la política chilena».
En el oficialismo temen que este acercamiento táctico haya abierto un vórtex sin retorno, posicionando al PDG y su bancada de 14 diputados como un elemento decisivo para hacer avanzar cualquier iniciativa en la Cámara. Pero también saben que tratar con el PDG implica jugar con fuego. Se trata de un partido que persigue con fuerza la Presidencia a través de Franco Parisi, quien ya fue candidato en tres ocasiones. En la última, en 2025, alcanzó el tercer lugar con 19,7% de las preferencias, más de 2,5 millones de votos, superando a Johannes Kaiser y a Evelyn Matthei.
LA AMENAZA DE FRANCO PARISI
El contundente resultado de Parisi mantiene en alerta a la derecha, especialmente porque el presidente José Antonio Kast se ha propuesto entregar la banda presidencial a alguien del sector. En ese escenario, Parisi es una amenaza importante. Dar protagonismo al PDG, considerado populista por el bloque, puede ser perjudicial. A eso se suma que Jiles cumple su tercer período como diputada y podría dar el salto al Senado en 2029, algo que ya ha explorado.
VISIÓN DE LOS REPUBLICANOS
En el Partido Republicano la visión tiene un matiz. Consideran que al dar protagonismo a Jiles en la acusación contra Grau se desatará una pugna interna entre ella y Parisi, fragmentando al PDG. Recuerdan que la diputada ya provocó una situación similar en el extinto Partido Humanista. Sin embargo, en privado también existe creciente preocupación por el liderazgo de Parisi y los guiños del gobierno hacia él, como cuando el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, negoció directamente la megarreforma económica.
En el partido creen que eso les podría pasar la cuenta en las próximas presidenciales, por lo que quieren instalar la idea de que el PDG es un partido poco confiable. Destacan que cuando el PDG hizo pasar un susto al gobierno de Kast al bajarse del acuerdo por la megarreforma, aunque luego volvió, el timonel republicano Arturo Squella llamó a priorizar acuerdos con el Socialismo Democrático para marcar distancia con el estilo de Parisi.
INCERTIDUMBRE HACIA EL FUTURO
Uno de los factores que invade al sector es la falta de confianza en el PDG. La pregunta que ronda es qué hará ese partido cuando la izquierda presente una acusación constitucional contra un ministro de Kast, sobre todo si el gobierno pasa por un momento de debilidad en las encuestas. Por ahora, la alianza táctica entre oficialismo y PDG sigue generando roces y estrategias encontradas en la derecha chilena.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
